martes, 10 de abril de 2007

VIAJANDO POR EL QUINDIO...

Hermoza Colombia, maravilloso verde el de sus cafetales, cielos amplísimos cargados de arreboles, me salen al paso en aquella mañana recién nacida, con olores frutales, con olor a chocolate y arepas , con el sentir primaveral y el quehacer de sus gentes.
Buseta, conductor, ayudante y pasajeros, todos uno. Allí estábamos participando uno a uno de la recogida de cada pasajero !en su domicilio! Las anécdotas florecían como el verde de sus montañas, sin órden ni concierto...! Niña llamaron para viajar a Cali! Y el pasajero?
Sí un momentico...se fué por la caja de herramientas y ya viene.
Pasó el momentico y aparece el joven en cuestión con su caja de herramientas, sube ante la algarabía del personal disculpándo su retraso: "me despedía de la vieja" comentarios buén humor y risas que caldean al ambiente...siguente pasajera, el "momentico" se convierte en larga espera: pasajeros impacientados y !por fín! sube a la buseta la flor de la canela...perfumada recién bañada y acicalada, disipando los malos humores con un toque de mirada entre tímida y coqueta que deja al personal sin habla. Florece el chiste fácil de doble sentido, con sabor a comunidad, a necesidad, a un pueblo despierto y atento; listo para hacer reir o hacer llorar, con la misma sencilléz y naturalidad... Quindio, preciosas montañas de verdes cambiantes, cuajadas de cafetales y aromas ancestrales...

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